Caso de estudio · Diseño editorial
Un proyecto concreto que ordena el primer contacto entre un estudio de ilustración y sus clientes: un portal de incorporación que reúne referencias, pautas de encargo y tiempos de respuesta en un solo lugar.
Cada encargo llegaba por un canal distinto: un mensaje, un correo, una referencia compartida a último momento. El resultado era siempre el mismo: idas y vueltas para aclarar alcance, plazos y estilo. El portal nace para ordenar ese primer intercambio sin volverlo burocrático.
La idea fue armar un recorrido claro que le permita al editor o gestor cultural entender cómo trabaja el estudio antes de escribir. Qué materiales se necesitan, qué se entrega, en qué tiempo y con qué margen de corrección.
En lugar de un formulario extenso, se diseñó una secuencia de pasos visuales. Cada etapa muestra ejemplos reales de trabajos anteriores, bocetos de proceso y una descripción breve de lo que implica. Así el cliente llega a la conversación inicial con expectativas alineadas.
La paleta cálida y las texturas de papel se mantienen como hilo conductor, pero la interfaz prioriza la legibilidad: tipografía clara, jerarquías simples y espacio para respirar.
Las primeras consultas llegaron con más contexto y menos preguntas repetidas. El portal no reemplaza la conversación, pero la hace más productiva: el tiempo se usa para hablar del proyecto, no para explicar cómo se trabaja.
Proceso de trabajo
Cada encargo de ilustración o diseño editorial sigue un recorrido claro. Así se organiza el trabajo, desde la consulta inicial hasta la entrega de las piezas listas para imprimir o publicar.
Me contás la idea, el formato y el uso previsto: portada, fanzine, cartelería o serie completa. Con eso armamos un brief breve con referencias, tono y plazos estimados.
Preparo dos o tres caminos visuales en lápiz o tinta. Elegimos juntos cuál se acerca más a la identidad del proyecto y ajustamos composición, encuadre y clima.
Sobre el boceto aprobado, trabajo la ilustración final: línea, textura, paleta y detalles. En piezas editoriales, sumo la maquetación tipográfica si el encargo lo incluye.
Enviamos una versión para revisar. Los cambios se limitan a lo acordado en el brief: color, proporciones o detalles de línea. Así evitamos vueltas largas y mantenemos el foco.
Recibís los archivos en el formato que necesites: PDF para imprenta, PNG de alta resolución o archivo editable. Incluyo una breve nota con las especificaciones de color y tamaño.
Una vez entregado, quedamos en contacto por si surge una segunda edición, una adaptación de formato o un proyecto nuevo. El archivo del proceso queda documentado para futuras consultas.
Una ilustración simple suele tomar entre una y dos semanas. Proyectos editoriales completos, como un fanzine o una serie de portadas, requieren más margen. En la consulta inicial te confirmo un plazo realista según la cantidad de piezas y el nivel de detalle.